jueves, 17 de noviembre de 2011

DE INDIOS Y DE INDIA

Obra en Udaipur
Obra en Udaipur,
las condiciones de
trabajo son inmejorables
Los minutos pasan lentos en Pushkar, nos dejamos llevar sin estar pendientes del reloj. Comemos cuando llega el hambre y dormimos cuando la charla con el resto de viajeros termina. No hay prisa, templos, calles, lagos, casas y museos pueden esperar.


En las largas charlas nocturnas nos reímos mucho, comentamos las cosas que vemos, aquellos momentos vividos con los indios que cada vez que vuelven a nuestra mente nos hacen reír sin parar. Si reír te alarga la vida India te da eso y mucho más.






Anjs y su amigo
Anjs y su amigo
Ahora sentados en una terraza (roof) de un restaurante por debajo nuestro pasa lo que en España sería una "charanga". Aunque diferente. Aquí se compone de un super amplificador al que por supuesto se le da la máxima potencia. Sobre el carro que lleva los bafles un hombre con un organillo tipo PT 1 da rienda suelta a su creatividad, los demás acompañantes que le siguen terminan de meter bulla a base de matracas, trompetas y más arte que supura por sus poros. Sus trajes grises llenos de polvo hacen de esta charanga las delicias de los coches que los siguen que a modo de acompañamiento tocan sus claxon con la cara totalmente relajada, sin iras ni gritos. La charanga pasa y su sonido se va perdiendo entre las calles (ver video). Todo va quedando en calma. Es temporada de bodas y se pueden tirar hasta muy tarde con cánticos casi mantras que repiten hasta la saciedad.

Ha de quedar muy claro el tema del volumen, es "a lo mecagüen!", sobrepasando la distorsión y el sonido de verbena chunga.

Aqui se va mas fresquito
Aquí se va más fresquito
Los indios son gente muy peculiar. Caminas por la calle y te miran, te clavan la mirada sin compasión, esperando o no, cruzar su mirada con la tuya. Los miras a los ojos y les haces una pequeña reverencia con la cabeza, responden de la misma manera, los sonríes y se mean de la risa. Se les ilumina la cara y te devuelven la mejor de sus sonrisas, la de la felicidad plena.

Los niños de la calle, a pesar de sus penurias, de vivir recogiendo basura, de vivir de la mendicidad siguen siendo niños. Te miran, te piden con el gesto de llevar comida a la boca, te vuelven a pedir, otra vez, y otra, y así un montón de veces, hasta que algo en ti les llama más la atención que el hambre que pasan y se acercan y te observan y cuando cruzas una sonrisa se convierten otra vez en los niños que son. Cantan ríen y muestran su felicidad, su aceptación de aquello que les ha tocado vivir, son felices porque no desean nada más de lo que tienen.
El sistema de castas de la India es muy complejo, en lo más alto se encuentran los bramanes, luego los militares, los comerciantes y así hasta llegar a los oficios.

calles de Udaipur
Calles de Udaipur
También hay subcastas que están por debajo de todo esto, se dice que hay más de 20000 subcastas. Ellos creen que la vida que les ha tocado vivir es lo que se merecen tras el resultado de sus vidas pasadas, por eso respetan a todas aquellas castas que se sitúan por encima de ellos. Esas castas superiores han sido mejores en otras vidas, de ahí que en la vida actual disfruten de todas esas buenas cosas que tienen. Cada uno, de esta manera, es el único responsable de aquello que posee y asume que más tarde o más temprano conseguirá llegar a una reencarnación ideal, dependerá de lo que haga en la vida que viva en cada momento.


Todo esto suena muy idílico pero en realidad no lo es, digamos que no lo es tanto. Al final esta forma de pensar supone la aceptación de las masas, clases más bajas, de una vida que en definitiva es una auténtica mierda. Vida entre ratas, viviendo entre cartones y respirando el hedor nauseabundo de la basura macerando al sol. Nadie se merece semejante cosa, por muy malo que haya sido en otra vida. Aquí hay sitios en los que hay que pasar en apnea. Es como si el mismo aire dentro de nuestros pulmones empezara un proceso de putrefacción al unísono con el ambiente.


rezando por tus rupias
Rezando por tus rupias
Además, dentro de este sistema de castas existen también los grupos religiosos, hay de todo, los más numerosos los Hindúes seguidos por los musulmanes. También hay comunidades cristianas, son minoritarias, pero las hay. Están también los Sijs, así como un numeroso grupo de gitanos que parecen sacados de cualquier barrio de España. Con más color en sus ropas y más pendientes. Tratan de venderte lo que sea en cuestión de minutos, o te pintan un dibujo de Hena en la mano en cero coma para pedirte la friolera de 300 rupias para comprar chapati (pan indio), un pan que se compra por poco más de 8 rupias la unidad. Entendemos que es un chapati relleno de chorizo de Salamanca.
Por la calle pululan numerosos personajes de lo más variopinto. Desde guiris que un día llegaron y jamás regresaron a sus casas. Algunos de ellos olvidaron sus nombres hace muchos años, sus rastas reflejan el paso del tiempo y su mugre en los pies que nada les importa.


Los vendedores son gente muy particular, en a penas 3 segundos, tiempo que tardas en pasar por delante de ellos caminando tranquilo, son capaces de hacerte un repaso de todos y cada uno de los artículos que tienen a la venta. Terminan con un "barato" a lo que respondes con un "I know!", "welcome", fin de la conversación. Eso una y otra vez.


Currelas en la calle
Que nadie piense que aquí todo es maravilloso, nada más alejado de la realidad. Se ven tragedias en cada esquina, personas afectadas de polio, niños abandonados, mujeres y hombres que viven en el suelo de la calle más mugrienta. Aquí los niños se llevan las manos a la boca, te piden comida, no piden dinero, bueno, también, pero como saben que no se lo vas a dar terminan echando la mano a la boca. Darles dinero es un error enorme, los condenas de por vida a la mendicidad. Darles comida también, pero resulta más humano si cabe. Que coman, al menos que coman.
Las ropas de la gente de la calle poseen una acumulación de suciedad que uno no se imagina si no lo ha visto antes. No es una cuestión de tirarse por el suelo, el simple hecho de caminar por la calle hace que toda la contaminación que hay en el ambiente se te pegue a la ropa, el polvo del suelo y los humos de la quema de basuras en cualquier esquina.

Las calles están parcheadas, creemos que así las hicieron desde el principio, que nunca estuvieron bien. Es como si cada vez que alguien construyera algo viniera detrás una cuadrilla con mazos y palos para dejar las cosas acordes al paisaje, todo está roto, todo baila, todo se desprende y desmorona.


tanque, mejor de monumento
Mejor de monumento
Ellos nos ven a los occidentales como un poco guarros, ellos son muy limpios, se están aseando en todas partes y lo normal es que sus ropas estén limpias y relucientes. En los Guest house (hostales) muchos wateres son occidentales, ellos opinan que somos unos cochinos por sentarnos ahí para hacer nuestras necesidades y lo seríamos si nos sentáramos porque aquí no los limpia nadie, eso es algo impuro para ellos. Normal que piensen que somos unos cerdos. Así que se agradece cuando en un hotel te encuentras con un baño turco, con un cagódromo de ponerse en cuclillas. Esos suelen estar limpios, no porque los limpien sino porque cuando los usan tiran un cubo de agua en su interior que se lleva todos los restos que como escaladores se adieren a las paredes :)

Aquí los indios no usan papel de water, usan la mano izquierda. Para comer solo usan la mano derecha ya que la otra es impura y sucia. Lo cojonudo es que algunas veces te dan esa mano para saludarte y te imaginas donde ha estado en su primera hora de la mañana. Si, en su culo!!.

Algunas personas que viven en la calle tienen una costra enorme en dicha zona, da una cosilla... y piensas "que por favor no me de esa mano" y si te la echa gritas hacia adentro "Noooooooooooooo", pero suele ser un si. Así que en realidad lo que es impuro es la mano izquierda del otro, la de ellos por mucha mierda que tenga no deja de ser su mano y su mierda.

El chico del Ghat con mis gafas
Hoy caminaremos por Pushkar, veremos anochecer como ayer junto al lago, en los Ghats, descalzos, con los murciélagos revoloteando por encima de nuestras cabezas, con los peces en hora punta en el agua, viendo como el sol se esconde entre las dos pequeñas colinas que hay aquí. Iremos al templo de Brahma y regatearemos con los vendedores por un paquete de tabaco o por un bote de pasta de dientes caducado hace más de un año.

Caminar y dejarse llevar, observar, reir y disfrutar de este momento. Son ya 16 días en India, 18 que salimos de casa, el tiempo pasa lento, al ritmo de aquí, pero cuando te quieres dar cuenta ya son dos las semanas en este país.
Mañana saldremos hacia Jaipur, después seguiremos hacia el norte, evitando Dehli.

Por cierto, aquí, en las bodas no tocan "Paquito Chocolatero" y decir que se  nos había olvidado comentar que ayer nos encontramos con un chico que estuvo en la boda, un chico indio, nos dijo que mientras estábamos en el autobús esperando durante cuatro horas en la boda hubo una batalla campal entre los invitados. Es posible que nos llevaran allí porque imaginaban que algo pudiera ocurrir.

En fin, "This is India". :)

miércoles, 16 de noviembre de 2011

PUSHKAR, LA CIUDAD SAGRADA



Niña en Jodhpur

Al día siguiente nos levantamos poco a poco y como resacosos, pero lo más gracioso del asunto es que no habíamos probado ni una sola gota de alcohol, ¡mi reino por una birra!

Ante nuestro estupor vimos como la boda continuaba con más charanga, pasacalles y reunión dentro del hotel. Nos miramos con horror y decidimos recoger la mochila lo antes posible y poner tierra de por medio.
Junto con Maite e Idoia nos subimos en un tuc tuc rumbo a la estación de autobús a coger el primer autobús destino Pushkar. Salimos de Jodhpur rumbo a Ajmer, parada obligada para llegar a nuestro destino.



Comentar que el viaje en el ya nombrado y más que renombrado "Autobús de la Muerte" fue como siempre muy interesante y divertido a ratos.



Ghats en Pushkar

Llegamos a Pushkar sobre las 9 de la noche y por el consejo de un chico de Santander (nacimiento) nos quedamos en una Guest House bastante espartana pero con un silencio maravilloso que fue una grata sorpresa.








Monos en Pushkar
Por la mañana nos encontramos con unos chicos de Álava que estaban desayunado en la terraza del hostal, lleva más de un año dando vueltas por Asia y tan sólo les queda la etapa final de Nepal y creemos que se van a casa, por aquí hay mucha gente de este estilo.

Después de la tertulia matutina y acompañados por Idoia y Maite nos fuimos a ver Gaths. Pushkar la considera una ciudad sagrada de culto a Brahma, esta llena de santones por todas partes, templos y ofrendas florales de las que huimos como de la peste ya que te piden dinero continuamente. Rodeamos con tranquilidad el lago de esta ciudad que además es su centro y dimos a parar a una terraza de nombre Lotus recomendación de los chicos de Álava con intención de comer a una hora prudente, lo cual por estos lares resulta un tanto complicado debido a su ritmo caribeño, más de dos horas después conseguimos comer, muy bien todo hay que decirlo y se fueron uniendo a la reunión un chico de Valencia y otra chica de Madrid, ambos viajan solos. Y nos anocheció en la terraza charlando, no te das cuenta el tiempo pasa pero ni eres consciente de ello, ya nos ha pasado más de una incrementando esta sensación por el hecho de no llevar reloj la mayoría de las veces. No sabemos ni en que día vivimos ni a que hora estamos.




A orillas del lago de Pushkar

Un día de mucha vida social que acabamos con un recorrido por las calles de esta pequeña y tranquila ciudad. Nos sorprendió la limpieza del sitio, incluso fuimos testigos de la existencia de una calle asfaltada, impresionante, pero lo más destacable es que es un sitio llena de tiendas de ropa, de incienso, aceites, bolsos, mantas, tapices, collares, joyas y un largo etc... una versión moderna de la Ruta de las Especies, son mercaderes y se nota.

Ahora intentaremos aprovechar esta tranquilidad que nos rodea con pajaritos y todo... y coger fuerzas.
 
 
 

lunes, 14 de noviembre de 2011

BODORRIO EN INDIA


Autobús de mujeres
Cuando llega uno a un lugar como la India lo que supone es que muchas cosas son diferentes al pais del que viene. Y en verdad muchas cosas lo son, casi todas. Lo que está claro es que las cosas malas son malas en todos lados, con sus matices, pero siguen siendo malas.
Nos imaginábamos una boda llena de glamour, con mucho colorido y con montones de actividades. Las bodas son iguales que en España. Creemos que fue lo más parecido a estar en la boda de Farruquito.



Lunch
No sabríamos decir que fue lo mejor de la boda, lo que está claro es que hubo montones de cosas negativas. Sin ir más lejos diremos que fue lo más parecido a lo que sienten los monos y chimpancés en el zoo. Nos levantamos a eso de las 7 de la mañana, el día prometía un montón y nos vestimos para la ocasión con nuestras mejores galas. Nos habíamos comprado ropa que se asemejase un poco a la ropa que ellos llevan, camisas coloridas y pantalones anchos. Nos pusimos lo mejor que teníamos para no desentonar lo más mínimo.





Hodei, Koen, yo y Hans


A las 8 de la mañana estábamos todos los extranjeros (doce en total). Una japonesa (muy graciosa y dormilona, se quedaba dormida en todas partes cubierta de una tela india), dos holandeses majísimos con los que estuvimos hablando todo el día, él se llama Koen. También había un padre y una hija de Suiza, Hans y Claudia, una pareja con muy buen rollo. Hans es un tio super tranquilo con una sonrisa de muy buena persona, ella también es muy sonriente. También había un padre y dos hijos españoles de Alicante, Vicente, Odey y Zaida así como las chicas de Donosti Idoia y Maite.
Nos subieron a la azotea del hotel a desayunar y allí empezaron las esperas, no salimos de allí hasta una hora y pico después.

De ahí nos llevaron a por el autobus que se encontraba al otro lado de la plaza del mercado, donde se encuentra la torre del reloj. Allí nos hicieron esperar otra hora y media con un sol de justicia. Nos separaron a hombres por un lado y mujeres por otro.

Los hombres íbamos en un autobus supuestamente con aire acondicionado, acondicionado a que abrieras la ventana. Las mujeres iban en un autobus destartalado.

Estacion de trenes de Myrta


Fuimos hasta la ciudad de Myrta a escasos kilómetros de Pushkar, nuestro siguiente destino.
Mirta es de dificil definición, bueno diremos que es un agujero de ciudad donde han hecho pruebas nucleares y luego lo han dejado todo tal cual llenándolo de niños. Es la ciudad del polvo y el calor.
Nada más llegar nos llevaron a un lunch con los mayores de la familia. La boda era musulmana y había mucha gente con barba y turbantes y gorros típicos del Rajhastán. El lunch fue suficiente, mucho dulce y algo de cordero que los vegetarianos no comimos. Por lo que dicen estaba muy picante.

A las mujeres en este lunch las metieron en una habitación muy pequeña que enseguida se llenó de chavalitos indios intentando ligar, haciendo fotos y grabando video como si nunca hubieran visto a una occidental. Uno de estos curiosos le robó las botas de monte a Idoia, una buena faena ya que aún les queda muchos meses de viaje.
Salimos de allí siempre dirijidos por cuatro escoltas que nos habían puesto. Estos escoltas se dedicaban a espantar a la multitud de niños que se arremolinaban a nuestro alrededor.


Llegamos caminando a un hotel de la ciudad de Mirta. Nos habían puesto una habitación para nosotros solos y que de esa manera nadie nos molestara. Se convirtió enuna especie de secuestro ya que salir de allí era una auténtica locura de niños que te agarraban y te pedían fotos todo el rato. Cuando digo que había niños estoy diciendo que en un rato te podías ver rodeado por más de 30 crios haciendo preguntas y pidiendo fotos que luego querían ver. Un poco agobiante.


Secuestro en una habitación
Estuvimos en esa habitación una hora y pico y de allí nos volvieron a mover a otro hotel que se encontraba al otro lado de la estación de trenes. Nos quisieron meter en otra habitación pero nos negamos y subimos a la azotea del hotel. A los pocos minutos el hotel estaba rodeado por cientos de niños que nos saludaban y gritaban. Las azoteas de los alrededores estaban llenas de grupos de niños que agitaban sus brazos y poco a poco se fueron acercando a una azotea cercana que quedaba por debajo de la nuestra.



Serían ciento y pico niños y todos gritaban y movían sus brazos. En esa terraza estuvimos unas dos horas y pico, tanto tiempo que hasta los niños que nunca se aburren se fueron por cansancio. Nos sentamos en el suelo de la terraza y vimos anochecer mientras los almuecines llamaban a la oración en las mezquitas, esta zona es muy musulmana.





Esperando en la terraza


Al rato nos llamaron para volver al anterior hotel y allí estuvimos hasta que sacaron al novio en brazos, lo montaron en una carroza tipo gitana y fuimos a modo pasacalles por el centro de la ciudad, montando un atasco monumental. Curiosamente con lo que les gusta pitar en este país no se oía ni un solo claxon. Un todo terreno intentando salvar la comitiva se aventuró a pasar por encima de la mediana y se hundió en un agujero.
No exagero si digo que en cuestión de 20 segundo la gente al unísono sacó el todoterreno a empujones.

Llegamos a un recinto enorme donde había muchos niños. Nos sentaron en uno de los laterales y nos dieron helado de melocotón y fresa que estaba muy bueno. Volvieron a aparecer los jóvenes, esta vez chavales que rondaban en su mayoría los 14. La mayoría unos cachondos que no te dejaban en paz como les dieras la mínima cancha.

Allí nos aparcaron durante una hora más. El novio sentado en una silla, con la cara cubierta de flores y rodeado de religiosos que movían cosas por todo el escenario. la verdad es que había tanto chaval a nuestro alrededor que no pudimos ver que era lo que estaban haciendo.


A todo esto hay que decir que sus mujeres estaban separadas por una lona al otro lado del recinto, los chicos no la llegamos a ver, las chicas cruzaron al otro lado y le pudieron hacer fotos.
Una vez realizada la ceremonia sin la novia presente llegaron los abrazos. Se le dan tres abrazos y se empieza con el primero por la derecha. Nos hicieron fotos con él en el escenario y nos bajamos habiendo cumplido.
Llegó la hora de la comida, había comida como para alimentar a toda India, algunos se pudieron hasta el culo. Estaba todo muy picante. Pasan del dulce al picante en cero coma.


Cuatro horas de espera en el bus
Una vez terminamos de comer nos llevaron de nuevo al autobús, serían las 10 de la noche. Todo esto siempre rodeados de una veintena de chavales que no paraban de pedir cosas e interrogarnos a todos.
Nos metieron en el autobús a las 10. Allí estuvimos esperando hasta las 2 y veinte de la mañana, hora a la que partimos otra vez para Jodhpur. Un auténtico infierno la espera.




El viaje fue de unas cuantas horas en condiciones parecidas al ganado vacuno por tierras españolas. Bueno, creo que las vacas en España van más cómodas. Llegamos a Jodhpur a las 5 de la mañana y de ahí al sobre. Los familiares de la boda estaban descargando un camión con todos los regalos recibidos. Ni nos molestamos en preguntar si necesitaban ayuda, teníamos tal cabreo que nos fuimos a dormir sin decir ni "mu".

En definitiva, hora y pico de espera por la mañana en el hotel, hora y pico de espera en el autobús para ir a Myrta, una hora y pico en el hotel primero de Myrta, un par de horas y pico de espera en la terraza del otro hotel, varias horas de espera en la ceremonia, y luego 4 horas esperando en el interior del autobús, a eso hay que añadirle las horas del viaje a esa ciudad, ida y vuelta.

Vamos, que si os invitan a una boda India decir simplemente que no, que tenéis que rascaros el ombligo mirando al techo y eso siempre es más divertido y gratificante.

Nunca más.

sábado, 12 de noviembre de 2011

UN DIA EN JODHPUR

Nos levantamos con intención de ver el barrio azul. Este es un barrio que se encuentra apartado ligeramente del resto de la ciudad. Por lo visto es uno de los primeros asentamientos fuera del fuerte. Es muy famoso por ser un barrio de artesanos. El problema es que resulta complicadillo llegar hasta él si no se sabe bien el camino.

En primer lugar nos dirijimos a la plaza del mercado, donde se encuentra la torre del reloj. Allí cogimos un tuc tuc tras regatear con un chavalito bastante majo. Pactamos 80 rupias por llegar al palacio rojo. Este palacio es la actual residencia del Maharajá. El palacio desde lejos es espectacular, de cerca pierde bastante, parece cartón piedra y para acceder a él hay que dar una serie de vueltas bastante estúpidas. Llegamos con el tuc tuc a las puertas del palacio, allí hay un hotel y unos metros (no más de 5) está la entrada al museo al que queríamos acceder. Para poder llegar a esa entrada en lugar de hacernos bajar del tuc tuc y hacer esos metros andando nos hicieron volver a coger el tuc tuc y rodear todo el recinto del palacio, en total 9 kilómetros, POR CINCO METROS!!!!!! nos quedamos alucinados. Encima el museo era un poco chunguillo, solo hay fotos del maharajá con muchas autoridades internacionales, una colección de relojes y su colección de cadillacs que son una pasada... pero punto pelota!!!. Vamos que si llegamos a saber el plan no vamos ni de casualidad.

Palacio de Mármol
Volvimos en otro tuc tuc que nos cobró 100 rupias precio fijo ya que o lo pillas o te dan por saco.
Llegamos otra vez a la torre del reloj y de ahí nos fuimos a comer. Quedamos con un zapatero callejero para las cinco. Nos arreglaría unas chanclas irreparables en España. A las cinco y media estábamos donde el zapatero. Antes de eso nos fuimos a un mausoleo construido en mármol, muy bonito pero otro saca rupias. Tenía unos jardines extensos y un estanque lleno de libélulas azules y peces negros.






Sunraj Mal, el zapatero
Volvimos andando tras dar un rodeo al Fuerte. Fuimos a comer y nos acercamos a donde habíamos quedado con el zapatero. Allí estaba, con la sonrisa en la cara nos pidió 50 rupias por el arreglo, 80 céntimos de euro, algo menos. Hicimos un pequeño regateo que nos resultó vergonzoso a los dos minutos ya que queríamos bajar el precio en 15 céntimos. Una cutrada, el hombre se rió pero aceptó el trato, al final le dimos lo que pidió al principio porque el trabajo que hizo fue espectacular. Metía la aguja con una facilidad increible. Le hicimos unas fotos y tras una breve entrevista indispensable en India nos fuimos de allí encantados y con la promesa de llevarle hoy otro zapato.




Un catalán, dos de Hernani y un Murciano
De allí fuimos a la plaza, nos sentamos y estuvimos hablando con una pareja de Hernani y un chaval de Murcia. Este último tocaba un instrumento llamado Bell. Lo hacía increiblemente bien. Por lo visto suele venir mucho por este pais.






Yoti y su amiguita
Sentados en un bar se acercaron dos niñas. Una de ellas empezó a hacer el gesto que hacen los niños de la calle, ese de llevarse las manos a la boca mientras tuercen el gesto en la cara. Se pasó así varios minutos. Nos pedía un lassi casi sin levantar la voz, para ella y para su amiguita más pequeña. No se parecían fisicamente pero parecían familia ya que la mayor cuidaba de la pequeña todo el rato y cuando pidió el lassi enseguida dijo que quería dos, otro para su amiga. Allí, sentadas a uestro lado se tomaron los dos lassi, sonriendo y cantando. Nos dijo que se llamaba Yoti, tenía unos ojos preciosos. Con el lassi en  la mano se levantaron a un gesto del dueño de la terraza. Allí nos quedamos viendo como desaparecía entre la mugre de la plaza, mirando hacia atrás y sonriendo. Al rato vino otra pidiendo un lassi, pero el cupo estaba cerrado por ese día y se fue con un bolígrafo para
la escuela.


Maite e Idoia
Por la noche nos vinimos al hotel a escribir un rato en la terraza y fue aquí donde nos encontramos con un par de chicas de San Sebastián. Habían ido conmigo al colegio, al cole Amara. Es increible puesto que hacía más de 20 años que no las veía. Una auténtica sorpresa que confirma que el mundo es un pañuelo.
Ellas son Maite e Idoia.




En el día de ayer se nos acercó el dueño del hotel y tras hablar un buen rato con él nos dijo que se casaba esta semana. Todo surgió cuando le pregunté el porqué de sus dedos pintados de rojo. Es una señal  de compromiso. Estába pletórico, con una ilusión en la cara increible. Nos invitó a su boda, a nosotros y al resto de personas que están ahora en el hotel, a todos los extrangeros. Nos dijo que para él sería un honor que estuviéramos presentes y que no es normal invitar a extrangeros a estas ceremonias. Él quería que estuviéramos presentes.


Fuerte de Jodhpur


Esta máñana nos ha dicho que habrá más de 3000 invitados. También me ha comentado que en India un hombre va a este tipo de ceremonias afeitado. Lo he pillado al segundo y le he dicho que a pesar de que llevo más e 10 años sin afeitarme lo haré por él, por la invitación a su boda. invitación que nos hace mucha ilusión.





Torre del Reloj
Mañana posiblemente no podamos colgar nada hasta la noche debido a este compromiso que tenemos. Aún no sabemos como iremos vestidos. Hay que ir muy elegantes y nosotros otra cosa no pero mierda en la ropa llevamos toda la del mundo. Menos mal que ayer llevamos la ropa a la lavandería. Un mérito increible quitar toda la mugre que llevaban las camisas. No creo haber llevado nada más cerdo en toda mi vida. La polución de la ciudad y el polvo se pega a la ropa y se te mete por los poros, en ocasiones es horrible pero a la vez muy divertido. Asi que esta tarde nos iremos de compras con las chicas de San Sebastian al market place del lugar, un sitio muy cuidado y a ver si encontramos algo con lo que salir del paso.

viernes, 11 de noviembre de 2011

ASOMANDO EL MORRO EN CASA DE PRINCE


La novia, hermana de Prince

Ultimamente nos dejamos llevar bastante, caminamos por las calles sin rumbo fijo, dejando que las cosas sucedan, hablamos con gente y vemos las cosas que pasan por la calle. Suele ser todo un espectáculo. Pasan cosas a cada metro de calle, es un estar girando la cabeza constantemente. Aún no hemos visto a nadie con mal rollo, todo lo contrario. Siempre te sorprenden para bien. Hoy salíamos del mercado de Jodhpur, buscábamos una tetería en la que tomarnos unos tes y poder ir a dormir para no cenar y salirnos del presupuesto. Vimos uno desde la terraza de nuestro hotel pero como no estábamos seguros decidimos dar la vuelta a la manzana. En una de las calles cercanas a dicha tetería había una puerta que daba a un patio interior. Había mucha gente.



Asomamos la cabeza, cuando voy con la cámara encima me apunto a un bombardeo. Fue asomar la cabeza y un hombre muy majo llamado Prince nos saludó "How are you" así empieza siempre todo. Saludos, apretones de mano y presentaciones. Les pregunto que es esa fiesta y muy amable nos invita a entrar. Había mucha gente, hombres, mujeres, niños y ancianos. Un grupo de personas preparaba la comida.



Prince nos invita a cenar con ellos, para él es un honor que entremos puesto que se casa su hermana y es un momento muy especial para ellos. Nos hacen sentarnos y compartimos plato junto a los demás. Somos la espectación de la fiesta. Son todos familiares de Jodhpur. Sonríen y se acercan a nosotros. Tras quitarnos los zapatos nos sentamos en el suelo junto a Prince.




Comida de boda
Nos ponen una bandeja de plata con varios cuencos. Arroz, frutas, dulces y preparados vegetales. Estaba todo alucinantemente bueno. Cada vez que algo se terminaba allí aparecía alguien que pronunciando nuestros nombres amagaba con echar más comida en el plato. "No more please, thank you so mach". Prince lo entiende perfectamente y pide que no nos echen más comida. Terminamos todo lo que hay en el plato. No hay nada que dejemos por malo, todo está francamente bueno.




Nosotros con Prince

Les hago un montón de fotos y Prince me da su mail para que por favor se las mande en cuanto terminemos el viaje. Nos apretamos la mano y nos despedimos dándole a entender a él y a los presentes que nos sentimos muy contentos de haber compartido esa comida y ese rato con ellos.



  

Moga
Mujer preparando la comida



 







India te depara muchas cosas, entre mierda de vaca y detritus varios que abundan por las calles se encuentran miles de personas que te ofrecen todo lo que tienen.
Familia de Prince
Llega un momento en el que dejas de ver esas cosas malas, las que no tenemos en occidente para ver esas otras cosas buenas que tampoco tenemos allí. Imaginar por un momento que celebráis la fiesta de boda de un familiar y aparecen 2 extranjeros asomando la cabeza, ¿quien pensaría en invitarles a comer? aquí esas cosas pasan. India es todo eso y mucho más. Hoy hace más de una semana que estamos en este país.
Cada vez nos sentimos menos extraños en esta tierra.  

Pero antes de adentrarnos en la boda nos dimos una vueltita por el mercado de Jodhpur. El mercado comienza a las 11 de la mañana y dura hasta más o menos hasta las 10 de la noche, como todo por aquí esta lleno de gente, niños (que son los que recogen la basura), tuc tuc y vacas, vacas y más vacas... y se me olvidaba mierda de vaca. Cuando llegamos era ya de noche y todo estaba bañado  con una tímida iluminación. Como en todos los mercados se divide por gremios o productos, el de la comida, especies, telas con el sastre incorporado, vamos que te compras la tela te vas al sastre y te hace un modelazo en cero coma.



Por último estaba la sección de cosas, es algo que estamos viendo por todas partes, tiendas bueno mejor dicho cubículos con su dependiente y llenos de "cosas", nada concreto y todo a la vez es como ¿que necesitas una "cosa" u otra? pues seguro que allí lo encuentras, eso sí, sin pasar las normas de calidad estipuladas pero la "cosa" la tienes.


Cada día estamos más y más agusto.
India es grande en todos los sentidos.

jueves, 10 de noviembre de 2011

JODHPUR,LA CIUDAD AZUL PERO LLENA DE MIERDA DE VACA

Esperamos a la salida del autobus como cada día en torno a una hora. Allí sentados bajo un árbol echamos unas risas con dos indios jóvenes que llevaban un pedal de cuidado. Aquí hay pocas licorerías y las pocas que hay están merodeadas por adictos a estas bebidas. Es raro ver a alguien borracho pero cuando aparecen llevan unas tajadas de cuidado. Estos dos eran dos tipos majetes, con mirada lasciba se hicieron fotos con nosotros, más con Gala que conmigo y cada vez que se hacían una decían "foto foto" como si no se hubieran hecho ninguna. A nuestra izquierda había otros dos personajes. Esperaban con su bombona de butano a que abriera la tienda. Llevaban un buen rato esperando y media hora después de la supuesta apertura por allí no aparecía ni Perry Mason. Les caimos bien y en seguida uno de ellos se animó a hablar con nosotros. Nos enseñó a decir gracias en Hindi "Sucri" y nos dijo que hacía mucho calor, que cuando las nubes tapaban el cielo se estaba mejor. Tenía una mirada de buena persona y era muy suave a la hora de hablar, casi no levantaba la voz.
Nos despedimos de ellos con un "sucri" y nos montamos en el bus.

Como el viaje era solo de 5 horas nos cogimos asientos normales. Menos mal, las camas de "sleeper" eran una auténtica basura, había mierda para parar un tren. Dos guiris que allí había dieron un espectáculo a los nativos curioso. Como su litera estaba emponzoñada entera decidieron sacudir los colchones. Unos colchones que no se habían sacudido desde que se fabricó el autobus, allá por el año 65. Como tenían mucha mierda decidieron sacarlos fuera del bus y sacudirlos allí. Eso provocó las risas entre los allí presentes. Cuando volvieron al interior barrieron la litera antes de poner los colchones y una vez pusieron sus cosas en el interior se percataron de que no había ventana ni barra de seguridad. Eso quiere decir que en caso de volantazo (cada cinco minutos dan uno) podrían salir disparados del habitáculo. De todas maneras eso no era lo que más les preocupó. Lo que a ellos les importaba era pasar frio y es normal, ya que la temperatura era bajísima, a penas 40 grados. Así que decidieron pasarse a otra litera y repetir la misma jugada ante la mirada atónita de todo el bus. Me atreví a vacilarles en inglés y no se si fue por mi inglés patatero o por el contenido del vacile que me miraron con cara rara. A mi me da que estos no sabían a que pais venían.


Nemara

Más tarde en el trayecto había un chico a mi lado, iba de pie. Miraba lo que hacía con el ordenador y tal era su curiosidad que decidí hacerle una foto y retocarla delante suyo. Era un chavalito muy majo, hablé con él un rato y se despidió con un "good luk". Le gustó la foto y se sintió muy agradecido. Me dijo que se llamaba Nemara.

Llegamos como a las 9 de la noche a una gasolinera a la entrada de Jodhpur, estas suelen ser las estaciones de bus improvisadas. Compartimos con un alemán el tuc tuc, un hombre con una cara de pardillo de las buenas (vamos, cara de alemán). El tuc tuc nos dejo en plena Old Town y con nuestras mochilas y un calor de espanto nos adentramos en un laberinto de calles cubiertas de mierda, vacas, mierda de vaca (la cual pise y recibi el vacile oportuno por parte del chico de recepción de hotel, un cachondo) y derivados varios que es mejor no pensar aunque el olor que llegaba a nuestras narices nos indicaba un nivel de podredumbre muy, pero que muy por encima de la media permitida.

Al final después de ver varias guest house que la verdad eran como nidos de ratas acabamos en un hotelito que nos costo un poco más pero merecia la pena, al menos se  veía el dibujo de los azulejos del suelo que ya es de agradecer.











Castillo de Meherangarh:

Construido en 1806 para celebrar las victorias sobre Jaipur y Bikaner, que están bastante lejos. Tiene siete puertas y está construido en terracota oscura.
En el interior hay un laberinto de palacios y patios lleno de celosías al estilo árabe, desde donde se puede mirar hacia fuera pero no al revés.
Es la típica construcción del Rajastán.


Esta mañana nos hemos levantados muy descansados, se agradece no escuchar el ruido del tráfico en la oreja (en ciertas ocasiones nos hemos sentido guardia de tráfico ya que parece que te pasan al lado). Hemos desayunados como campeones bajo las murallas de fuerte, unas murallas que se elevan unos 125 metros, impresionante y nos hemos dirijido a investigar este lugar, pero justo antes de la salida del hotel con una llamada de "epa" a lo vasco David saludó a un chico que resulta que era de Bilbao, se reconocen con este saludo (mosqueante).


Todos juntos nos adentramos en el fuerte, primero nos esperaba una cuesta muy empinada bajo un sol de justicia y tres horas deambulando por parte del palacio que se podia visitar.Para quien haya visto la peli "The Fall, el sueño de Alejandría" bastan las palabras pero deciros que es un sitio guapìsimo, una fortaleza contruido en una loma que jamás sucumbio al enemigo, como para no, lllegaban los enemigos en general veían el asunto y vamos, vamos... menuda perecita. Por el resto precioso, por dentro de cuento de las Mil y una Noches.




El de Bilbao, la alemana y Gala

Ahora después de una comida reparadora nos daremos una vuelta por el laberinto de calles antes de que anochezca que sino no vemos lo que pisamos y esto si que es tremendo.






Desde la muralla se contemplan las maravillosas vistas de la ciudad, todas las casas aparecen teñidas de azul índigo. Pigmento muy común en la zona utilizado para dar frescor y evitar la aparición de mosquitos. Dándole un rollo de mar interior visto desde lo más alto.

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