jueves, 24 de noviembre de 2011

SALIDA DE RISHIKESH

Hoy no hay fotos, no hy mucho comentario que hacer. Salimos en una hora direccion Matura.
Matura esta a una hora al norte de Agra. Para llegar all'i hay que pasar por Deli y aunque pensabamos quedarnos por alli un par de dias al final hemos decidido que es mejor pasar de largo y no quedarnos ni un ratin. Nuestra decisi'on viene producida por el hecho de no haber oido nada positivo de Deli a nadcie que nos hemos encontrado. ademas estamos un poco cansados de las grandes ciudades y sabemos que aun nos quedan Varanasi y Calcuta. En Calcuta esperamos visitar la primera de las ONGS que tenemos pensado visitar.
Pilar sigue con nosotros y nosotros con ella. Compartiremos viaje durante unos dias mas, es buena compania (este teclado no tiene ni "n" de Espana ni acentos) y decir que llevamos con ella ya cuatro dias seguidos.
El viaje hacia Matura dura 10 horas, esta vez lo haremos en tren, toda una novedad ya que es la primera vez que nos animamos con este medio de transporte. Esperamos tener conexion para manana o pasado y contaros esta nueva experiencia en el que es el medio de transporte por excelencia en este pais. Hay que decir que en distancia de Rishikesh Matura habra unos 400 kilometros, no mas, y tardaremos medio dia en llegar. El precio de los billetes ha sido de 844 rupias. Hacer vosotros el calculo.
Hoy lo hemos dedicado a pasear y a comer en Rishikesh. Hemos estado comiendo con Idoia y Maite que han venido con unna japonesita muy maja y poco habladora.
Pues eso, manana esperamos poder contar algo mas interesante. Y volver a disponer del portatil, que esta guardado en la mochila.
Seguimos muy bien y con muchos animos, un poco constipados de tanto cambio de temperatura y tomando medicamentos de ayurveda que nos dejan super aplatanados.
Namaste!!!!!!!!!!!!! :)

martes, 22 de noviembre de 2011

RISHiKESH LA CUNA DEL GANGA



ganges pueblo
Vistas del Ganges

Rishikesh es un lugar muy especial en todos los sentidos. Aquí se juntan muchas culturas y razas. La población india se cruza con la nepalí y y los tonos de piel se tornan más dorados. Los ojos se rasgan y los comercios se multiplican. Aunque todo está rodeado de montañas y es bellísimo nos encontramos en el corte inglés del perro flauta.
Por las calles aparecen numerosos occidentales que decidieron quedarse y olvidar su nombre, turistas a patadas que vienen buscando la iluminación o unas clases de yoga y algunos más buscando la paz que las ciudades indias no te dan.





ganges puesta de sol
Puesta en el Ganges




Por aquí hay muchas cosas para hacer, cursos de cocina, montañismo, rafting, puenting, jumping y un largo etc terminado en "ing" y que supone despegar tus pies del suelo y dejar tu vida en manos de un nepalí inflado a porros con una sonrisa que no le entra en la cara. No, en serio, supongo que hay sitios serios de este tipo, la peña se lo pasa muy bien. se ven muchas personas montadas en barcas bajando el Ganges, así que debe de ir muy bien el negocio. Yo no me fío ni un pelo, esa sonrisa no es natural, lleva dopping.





Las escursiones tampoco están mal, desde largas rutas para ver glaciares de varios días de marcha a razón de 15 kilómetros al día hasta pequeñas rutas asequibles a todo aquel que lleva toda su vida pegado delante de la tele o un ordenador.

ganges camino  cascadas
Camino del Waterfall
Esta mañana nos hemos levantado a hacer una de esas. No es que las otras no estén a nuestra altura o nosotros a la suya, más bien porque son super caras y esta que hemos hecho es para los turistas de poca pasta, nosotros. Cinco kilómetros andando por carretera de montaña, sin ningún peligro. Luego pago de 30 rupias por cabeza y ascensión de unos 3 o 4 kilómetros por camino de cabras que tampoco tenía ni peligro ni dificultad. Se que es más divertido decir que tuvimos que hacer un par de tirolinas y descender un par de cañones, que nos jugamos la vida a cada rato y demás, pero sería mentira. Muy fácil y con pocos guiris, nosotros solos. La ascensión es una pasada. El camino se encuentra lleno de árboles que recuerdan mucho al norte de España y alguna especie más tropical te recuerda donde estás.


En la entrada un hombre, incrédulo de tu llegada, te hace un croquis para que no te pierdas, te dibuja una "S" en un papel y te marca un atajo, después tres cuadrados hacen de cascadas. La ascensión a pleno sol, una sudada de escándalo. Aunque la temperatura ha descendido a medida que hemos subido hacia la zona del Himalaya todavía cuando pega el sol te deja aplatanado.

ganges cascadas
La cascada
Llegamos arriba y nos dimos un baño curioso, el agua a pesar de venir de los glaciares de las montañas está relativamente buena. No cubría mucho, más bien nada, pero nos mojamos con agua del Ganges que era lo importante. Nos hicimos unas fotos y nos echamos unas risas. Hay que decir que estamos con Pilar. Una chica muy maja de Madrid, de 24 años que conocimos en Pushkar y que por cuestiones del destino nos volvimos a encontrar en el autobús de Jaipur a Rishkises. Una casualidad muy grata ya que la chavala es super simpática. Los tres subimos a las casacadas, nos bañamos y bajamos a comer-merendar en el Ganga Beach, el garito de Rishkises donde se suponen que hacen el mejor Lassi de la ciudad. Desde allí y tras una comilona disfrutamos de la puesta de sol mientras unos peregrinos indio se bañaban a escasos metros de nosotros. Estuvo genial.



ganges piscinas
Gala y Pilar en  la cascada

Por la tarde nos hemos vuelto a encontrar con Maite e Idoia con las que cenaremos luego. Es increíble, será que todos los guiris hacemos las mismas cosas pero de todas maneras es una pasada encontrarte con la misma gente en diferentes ciudades, estamos hablando de ciudades de casi dos millones de habitantes. Rishikes es muy pequeño pero tampoco es tan fácil coincidir puesto que se extiende bastante.





ganges monos
Políticos en plena campaña electoral


Ayer por la noche conocimos a dos chavales de Barcelona, Aitor y Pera, unos chavales super graciosos de 21 años cada uno. Tienen mil proyectos en la cabeza y te meas de la risa con ellos, mañana les haremos unas fotos y las colgaremos, son la caña, luego cenaremos con ellos seguramente.



ganges atardecer india
Disfrutando del atardecer en el Ganga Beach


Decir por último que recibimos muchísimos mails de amigos y familia, que los leemos todos pero por cuestiones técnicas nos es muy difícil responder a todos ellos. Hay días como hoy que disponemos de wifi muy poco tiempo. Preparamos el post y las fotos y las colgamos en una wifi pillada a lo mecagüen. Muchas gracias por todo lo que recibimos, este viaje es muy especial para nosotros y ver que tanta gente nos sigue nos llena lo suficiente como para seguir escribiendo y tirando fotos a casco porro. :)

Estamos muy bien, planeando la siguiente etapa, posiblemente dentro de tres días al norte de Agra. Ya se verá. Un abrazo a todos :)

lunes, 21 de noviembre de 2011

JAIPUR, LA CIUDAD ROSA

Jaipur rasta
El rasta del tuc tuc
Salimos de Pushkar con la pena de la tranquilidad de ese pequeño pueblo sagrado.
Pillamos un autobús destartalado para llegar a Ahmer y de allí poder salir camino a Jaipur.
A Jaipur la llaman la ciudad rosa. curiosamente es de color naranja y el rosa no aparece por ninguna parte. Es una ciudad como muchas otras, alocada, con el sonido de los tuc tuc por todos lados, los claxon y los motores de los autobuses y camiones que lo llenan todo.




Jaipur fuerte
Ambar Fort
El viaje hasta Jaipur fue relativamente bien, como siempre, con las incomodidades del autobús público. Los autobuses públicos están hechos una birria. Llenos de mierda por todos lados y llenos de gente que nos mira con descaro. Solemos sentarnos atrás, desde donde controlamos todo lo que pasa. el problema está en que atrás los baches son impresionantes y sientes como en muchas ocasiones el culo se te despega del asiento. La parte buena es que atrás no hay cajones sobre nuestras cabezas y es más difícil arrearse en uno de los baches.



Los galeones españoles del baño
Llegamos a Jaipur y nos fuimos a buscar un hotel, el que teníamos en mente resultaba demasiado caro, ya se veía venir a medida que atravesábamos la puerta. Buen olor y bien iluminado, ese no era para nosotros. cuando nos dieron el precio salimos de allí como cohetes. el conductor del tuc tuc nos llevó a uno que curiosamente conocía bien. Uno en el que seguramente no se lleva comisión. No estaba mal, la parte graciosa fue una pintura en los azulejos del baño con dos galeones españoles bandera al viento.




Ambar Fort
Por lo demás poco que destacar. Fuimos a cenar y de ahí a la cama. Por la mañana siguiente nos levantamos con intención de hacer muchas cosas, cogimos un autobús, que resultó ser una furgoneta y nos hicimos un recorrido turístico por la ciudad. Cada sitio en el que paraba era un sitio para soltar pasta. No entramos nada más que en el fuerte Ambar. Una fortificación impresionante, de momento la que más nos ha gustado y que tuvimos que ver en una hora y media. Se podía haber estado lo menos 3 horas pero al ser un recorrido organizado nos cortaron el rollo y no pudimos ver el fuerte que está justo encima. Mereció la pena.







jaipur fuerte
Ambar Fort
Decidimos irnos a hacer comida cena y ahorrarnos un paso, pero resultó que nos metimos en un garito en el que por saludar te meten 20 rupias por la cara. Comimos de vicio pero nos resultó muy caro. Como el sopapo recibido había sido de impresión volvimos andando entre calles por las que no mandarías ni a tu peor enemigo, con la salvedad de que esto es India y aquí nunca pasa nada. De camino nos encontramos en medio de una calle oscura a un enorme elefante controlado por su dueño. Este nos animó a acercarnos a tocar al bicho pero como no lo hacíamos decidió acercarse él. Nos dijo muy amablemente si queríamos subirnos y acercarnos al hotel. El taxi modelo elefante, lo que faltaba!!!. Le dijimos que no y con una sonrisa enorme en la boca nos invitó a hacerle unas fotos al bicharraco. Así lo hicimos y al despedirnos nos dijo "200 dólares", "cómo?, ni de coña tío". Gala desde atrás decía "no le des ni un duro", pero yo tenía al elefante con la trompa a escasos 20 centímetros de mi cara y el animal parecía hacer todo lo que su dueño le pedía. Así que opté por sacar un billete de 50 rupias y dárselas sin ánimo de regatear ni una sola rupia. El hombre en un principio se sintió ofendido, decía que con eso no daba de comer al elefante.


Jaipur elefante
El elefante de los c...
Claro y yo que no he querido perro en mi vida ahora voy a tener que dar de papear a un animal como ese por tirarle una foto. "Im spanish, no germany, no english, no french, spanish no rich", está clarinete, no hace falta saber mucho inglés para hacerse entender, espero que un pobre alemán pagase los 150 kilos de forraje y frutas que el paquidermo necesita para hoy. Nos fuimos de allí con la cosa de sentirnos engañados, pero es lo que hay. Este país es así, unas veces te da y otras te quita.







Jaipur pozos
Los pozos
Al día siguiente nos levantamos con ánimo de ir a ver unos pozos que están a 86 kilómetros de Jaipur. Parecía un reto difícil ya que se tarda mucho en llegar y el autobús no te deja en los pozos. Te dejan en un pueblo llamado Sirkanda, de ahí hay que coger otro bus público de segunda categoría hasta Gular y desde Gular te esperan 5 kilómetros a pie. Aunque salimos tarde lo conseguimos y los pozos merecieron la pena. Lo bueno de los pozos es que no tenían gente, que estaban vacíos y pudimos disfrutarlos tranquilamente. Bueno, decir que los 5 kilómetros los hicimos en tuc tuc y que el conductor de dicho vehículo estaba metiendo presión a lo loco para que lo viéramos en menos de ese tiempo. varias horas en llegar y verlo todo en 20 minutos, es de locos, pero mereció la pena.



Volvimos, y como disponíamos de mucho tiempo nos decidimos por ver el templo de los monos, un templo que está a varios kilómetros del centro. Para ello y tras un regateo propio de unos profesionales conseguimos rebajar el precio del viaje de 500 rupias a 200 rupias. Un tipo muy majo aceptó llevarnos. A medio camino se le estropeó el embrague y allí nos quedamos tirados, empujando el tuc tuc. Para cagarse. El hombre reparó en un mecánico callejero el problema y nos llevó al templo. Hicimos allí una Puja que nos costó 50 rupias y vimos muchos monos, sin más. Lo bueno llegó cuando al volver el hombre se giró y agradecido por no haber dicho nada por el fallo mecánico nos invitó a su casa a conocer a su familia.
La verdad es que un poco de corte si que daba pero allá que fuimos.

Jaipur chofer tuc tuc
Tenía 30 años y 5 hijos, el hombre alucinaba al ver que ninguno de los dos teníamos hijos con nuestra edad. No lo entendía. Nos presentó a toda su familia y nos invitó a un té en la azotea de su humilde casa. Sus hijos nos rodeaban y se hacían fotos con nosotros, la mujer y su hija mayor de 15 años permanecían al margen muy sonrientes. Nos devolvió a la hora a la estación de autobuses. A las 10 de la noche cogimos un autobús sleeper camino a Rishkises, o como se escriba. Ahora estamos en las faldas del Himalaya, la temperatura es genial y ya hemos mojado las manos en el Ganga, el río Ganges, el río sagrado.


Mañana subiremos a ver unas cascadas y a bañarnos si se tercia, es agua que viene de los glaciares así que está para cagarse de fría. Pero eso será otro Post.

Decir que en el autobús nos hemos encontrado con una chica española de Madrid que conocimos en Pushkar, casualidad? quien sabe, en India todo es posible. ;)

sábado, 19 de noviembre de 2011

CON OSKY POR PUSHKAR

Pushkar ha sido un remanso de paz. Muchísimos extranjeros. Menos que otros años por lo que decían los comerciantes que siempre se quejan por todo. Por lo visto aquí también ha llegado la crisis, viven de los turistas que este año no terminan de llegar. Nos hemos encontrado con españoles, franceses, ingleses y japoneses en mayor medida. De entre toda esta gente destacar una persona que nos ha dejado un gran recuerdo de nuestra estancia en esta ciudad. Su nombre es Oski, un chaval nacido en Santander que vive desde hace mucho años en un pueblo a las afueras de Sevilla. Trabaja comprando y vendiendo ropa de estilo indio por España. La compra en India y se la lleva para allá. Un tio muy majo y muy agradable con el que hemos compartido largas noches de charleta en Pushkar. El último día nos despedimos de él con un fuerte abrazo y el deseo de volver a vernos en un futuro no muy lejano. Antes de irse nos dio este papel. Merece la pena leerlo. Son las 4 leyes espirituales y se pueden aplicar a todo el mundo.  Hasta pronto Oski. ;)

jueves, 17 de noviembre de 2011

DE INDIOS Y DE INDIA

Obra en Udaipur
Obra en Udaipur,
las condiciones de
trabajo son inmejorables
Los minutos pasan lentos en Pushkar, nos dejamos llevar sin estar pendientes del reloj. Comemos cuando llega el hambre y dormimos cuando la charla con el resto de viajeros termina. No hay prisa, templos, calles, lagos, casas y museos pueden esperar.


En las largas charlas nocturnas nos reímos mucho, comentamos las cosas que vemos, aquellos momentos vividos con los indios que cada vez que vuelven a nuestra mente nos hacen reír sin parar. Si reír te alarga la vida India te da eso y mucho más.






Anjs y su amigo
Anjs y su amigo
Ahora sentados en una terraza (roof) de un restaurante por debajo nuestro pasa lo que en España sería una "charanga". Aunque diferente. Aquí se compone de un super amplificador al que por supuesto se le da la máxima potencia. Sobre el carro que lleva los bafles un hombre con un organillo tipo PT 1 da rienda suelta a su creatividad, los demás acompañantes que le siguen terminan de meter bulla a base de matracas, trompetas y más arte que supura por sus poros. Sus trajes grises llenos de polvo hacen de esta charanga las delicias de los coches que los siguen que a modo de acompañamiento tocan sus claxon con la cara totalmente relajada, sin iras ni gritos. La charanga pasa y su sonido se va perdiendo entre las calles (ver video). Todo va quedando en calma. Es temporada de bodas y se pueden tirar hasta muy tarde con cánticos casi mantras que repiten hasta la saciedad.

Ha de quedar muy claro el tema del volumen, es "a lo mecagüen!", sobrepasando la distorsión y el sonido de verbena chunga.

Aqui se va mas fresquito
Aquí se va más fresquito
Los indios son gente muy peculiar. Caminas por la calle y te miran, te clavan la mirada sin compasión, esperando o no, cruzar su mirada con la tuya. Los miras a los ojos y les haces una pequeña reverencia con la cabeza, responden de la misma manera, los sonríes y se mean de la risa. Se les ilumina la cara y te devuelven la mejor de sus sonrisas, la de la felicidad plena.

Los niños de la calle, a pesar de sus penurias, de vivir recogiendo basura, de vivir de la mendicidad siguen siendo niños. Te miran, te piden con el gesto de llevar comida a la boca, te vuelven a pedir, otra vez, y otra, y así un montón de veces, hasta que algo en ti les llama más la atención que el hambre que pasan y se acercan y te observan y cuando cruzas una sonrisa se convierten otra vez en los niños que son. Cantan ríen y muestran su felicidad, su aceptación de aquello que les ha tocado vivir, son felices porque no desean nada más de lo que tienen.
El sistema de castas de la India es muy complejo, en lo más alto se encuentran los bramanes, luego los militares, los comerciantes y así hasta llegar a los oficios.

calles de Udaipur
Calles de Udaipur
También hay subcastas que están por debajo de todo esto, se dice que hay más de 20000 subcastas. Ellos creen que la vida que les ha tocado vivir es lo que se merecen tras el resultado de sus vidas pasadas, por eso respetan a todas aquellas castas que se sitúan por encima de ellos. Esas castas superiores han sido mejores en otras vidas, de ahí que en la vida actual disfruten de todas esas buenas cosas que tienen. Cada uno, de esta manera, es el único responsable de aquello que posee y asume que más tarde o más temprano conseguirá llegar a una reencarnación ideal, dependerá de lo que haga en la vida que viva en cada momento.


Todo esto suena muy idílico pero en realidad no lo es, digamos que no lo es tanto. Al final esta forma de pensar supone la aceptación de las masas, clases más bajas, de una vida que en definitiva es una auténtica mierda. Vida entre ratas, viviendo entre cartones y respirando el hedor nauseabundo de la basura macerando al sol. Nadie se merece semejante cosa, por muy malo que haya sido en otra vida. Aquí hay sitios en los que hay que pasar en apnea. Es como si el mismo aire dentro de nuestros pulmones empezara un proceso de putrefacción al unísono con el ambiente.


rezando por tus rupias
Rezando por tus rupias
Además, dentro de este sistema de castas existen también los grupos religiosos, hay de todo, los más numerosos los Hindúes seguidos por los musulmanes. También hay comunidades cristianas, son minoritarias, pero las hay. Están también los Sijs, así como un numeroso grupo de gitanos que parecen sacados de cualquier barrio de España. Con más color en sus ropas y más pendientes. Tratan de venderte lo que sea en cuestión de minutos, o te pintan un dibujo de Hena en la mano en cero coma para pedirte la friolera de 300 rupias para comprar chapati (pan indio), un pan que se compra por poco más de 8 rupias la unidad. Entendemos que es un chapati relleno de chorizo de Salamanca.
Por la calle pululan numerosos personajes de lo más variopinto. Desde guiris que un día llegaron y jamás regresaron a sus casas. Algunos de ellos olvidaron sus nombres hace muchos años, sus rastas reflejan el paso del tiempo y su mugre en los pies que nada les importa.


Los vendedores son gente muy particular, en a penas 3 segundos, tiempo que tardas en pasar por delante de ellos caminando tranquilo, son capaces de hacerte un repaso de todos y cada uno de los artículos que tienen a la venta. Terminan con un "barato" a lo que respondes con un "I know!", "welcome", fin de la conversación. Eso una y otra vez.


Currelas en la calle
Que nadie piense que aquí todo es maravilloso, nada más alejado de la realidad. Se ven tragedias en cada esquina, personas afectadas de polio, niños abandonados, mujeres y hombres que viven en el suelo de la calle más mugrienta. Aquí los niños se llevan las manos a la boca, te piden comida, no piden dinero, bueno, también, pero como saben que no se lo vas a dar terminan echando la mano a la boca. Darles dinero es un error enorme, los condenas de por vida a la mendicidad. Darles comida también, pero resulta más humano si cabe. Que coman, al menos que coman.
Las ropas de la gente de la calle poseen una acumulación de suciedad que uno no se imagina si no lo ha visto antes. No es una cuestión de tirarse por el suelo, el simple hecho de caminar por la calle hace que toda la contaminación que hay en el ambiente se te pegue a la ropa, el polvo del suelo y los humos de la quema de basuras en cualquier esquina.

Las calles están parcheadas, creemos que así las hicieron desde el principio, que nunca estuvieron bien. Es como si cada vez que alguien construyera algo viniera detrás una cuadrilla con mazos y palos para dejar las cosas acordes al paisaje, todo está roto, todo baila, todo se desprende y desmorona.


tanque, mejor de monumento
Mejor de monumento
Ellos nos ven a los occidentales como un poco guarros, ellos son muy limpios, se están aseando en todas partes y lo normal es que sus ropas estén limpias y relucientes. En los Guest house (hostales) muchos wateres son occidentales, ellos opinan que somos unos cochinos por sentarnos ahí para hacer nuestras necesidades y lo seríamos si nos sentáramos porque aquí no los limpia nadie, eso es algo impuro para ellos. Normal que piensen que somos unos cerdos. Así que se agradece cuando en un hotel te encuentras con un baño turco, con un cagódromo de ponerse en cuclillas. Esos suelen estar limpios, no porque los limpien sino porque cuando los usan tiran un cubo de agua en su interior que se lleva todos los restos que como escaladores se adieren a las paredes :)

Aquí los indios no usan papel de water, usan la mano izquierda. Para comer solo usan la mano derecha ya que la otra es impura y sucia. Lo cojonudo es que algunas veces te dan esa mano para saludarte y te imaginas donde ha estado en su primera hora de la mañana. Si, en su culo!!.

Algunas personas que viven en la calle tienen una costra enorme en dicha zona, da una cosilla... y piensas "que por favor no me de esa mano" y si te la echa gritas hacia adentro "Noooooooooooooo", pero suele ser un si. Así que en realidad lo que es impuro es la mano izquierda del otro, la de ellos por mucha mierda que tenga no deja de ser su mano y su mierda.

El chico del Ghat con mis gafas
Hoy caminaremos por Pushkar, veremos anochecer como ayer junto al lago, en los Ghats, descalzos, con los murciélagos revoloteando por encima de nuestras cabezas, con los peces en hora punta en el agua, viendo como el sol se esconde entre las dos pequeñas colinas que hay aquí. Iremos al templo de Brahma y regatearemos con los vendedores por un paquete de tabaco o por un bote de pasta de dientes caducado hace más de un año.

Caminar y dejarse llevar, observar, reir y disfrutar de este momento. Son ya 16 días en India, 18 que salimos de casa, el tiempo pasa lento, al ritmo de aquí, pero cuando te quieres dar cuenta ya son dos las semanas en este país.
Mañana saldremos hacia Jaipur, después seguiremos hacia el norte, evitando Dehli.

Por cierto, aquí, en las bodas no tocan "Paquito Chocolatero" y decir que se  nos había olvidado comentar que ayer nos encontramos con un chico que estuvo en la boda, un chico indio, nos dijo que mientras estábamos en el autobús esperando durante cuatro horas en la boda hubo una batalla campal entre los invitados. Es posible que nos llevaran allí porque imaginaban que algo pudiera ocurrir.

En fin, "This is India". :)

miércoles, 16 de noviembre de 2011

PUSHKAR, LA CIUDAD SAGRADA



Niña en Jodhpur

Al día siguiente nos levantamos poco a poco y como resacosos, pero lo más gracioso del asunto es que no habíamos probado ni una sola gota de alcohol, ¡mi reino por una birra!

Ante nuestro estupor vimos como la boda continuaba con más charanga, pasacalles y reunión dentro del hotel. Nos miramos con horror y decidimos recoger la mochila lo antes posible y poner tierra de por medio.
Junto con Maite e Idoia nos subimos en un tuc tuc rumbo a la estación de autobús a coger el primer autobús destino Pushkar. Salimos de Jodhpur rumbo a Ajmer, parada obligada para llegar a nuestro destino.



Comentar que el viaje en el ya nombrado y más que renombrado "Autobús de la Muerte" fue como siempre muy interesante y divertido a ratos.



Ghats en Pushkar

Llegamos a Pushkar sobre las 9 de la noche y por el consejo de un chico de Santander (nacimiento) nos quedamos en una Guest House bastante espartana pero con un silencio maravilloso que fue una grata sorpresa.








Monos en Pushkar
Por la mañana nos encontramos con unos chicos de Álava que estaban desayunado en la terraza del hostal, lleva más de un año dando vueltas por Asia y tan sólo les queda la etapa final de Nepal y creemos que se van a casa, por aquí hay mucha gente de este estilo.

Después de la tertulia matutina y acompañados por Idoia y Maite nos fuimos a ver Gaths. Pushkar la considera una ciudad sagrada de culto a Brahma, esta llena de santones por todas partes, templos y ofrendas florales de las que huimos como de la peste ya que te piden dinero continuamente. Rodeamos con tranquilidad el lago de esta ciudad que además es su centro y dimos a parar a una terraza de nombre Lotus recomendación de los chicos de Álava con intención de comer a una hora prudente, lo cual por estos lares resulta un tanto complicado debido a su ritmo caribeño, más de dos horas después conseguimos comer, muy bien todo hay que decirlo y se fueron uniendo a la reunión un chico de Valencia y otra chica de Madrid, ambos viajan solos. Y nos anocheció en la terraza charlando, no te das cuenta el tiempo pasa pero ni eres consciente de ello, ya nos ha pasado más de una incrementando esta sensación por el hecho de no llevar reloj la mayoría de las veces. No sabemos ni en que día vivimos ni a que hora estamos.




A orillas del lago de Pushkar

Un día de mucha vida social que acabamos con un recorrido por las calles de esta pequeña y tranquila ciudad. Nos sorprendió la limpieza del sitio, incluso fuimos testigos de la existencia de una calle asfaltada, impresionante, pero lo más destacable es que es un sitio llena de tiendas de ropa, de incienso, aceites, bolsos, mantas, tapices, collares, joyas y un largo etc... una versión moderna de la Ruta de las Especies, son mercaderes y se nota.

Ahora intentaremos aprovechar esta tranquilidad que nos rodea con pajaritos y todo... y coger fuerzas.
 
 
 

lunes, 14 de noviembre de 2011

BODORRIO EN INDIA


Autobús de mujeres
Cuando llega uno a un lugar como la India lo que supone es que muchas cosas son diferentes al pais del que viene. Y en verdad muchas cosas lo son, casi todas. Lo que está claro es que las cosas malas son malas en todos lados, con sus matices, pero siguen siendo malas.
Nos imaginábamos una boda llena de glamour, con mucho colorido y con montones de actividades. Las bodas son iguales que en España. Creemos que fue lo más parecido a estar en la boda de Farruquito.



Lunch
No sabríamos decir que fue lo mejor de la boda, lo que está claro es que hubo montones de cosas negativas. Sin ir más lejos diremos que fue lo más parecido a lo que sienten los monos y chimpancés en el zoo. Nos levantamos a eso de las 7 de la mañana, el día prometía un montón y nos vestimos para la ocasión con nuestras mejores galas. Nos habíamos comprado ropa que se asemejase un poco a la ropa que ellos llevan, camisas coloridas y pantalones anchos. Nos pusimos lo mejor que teníamos para no desentonar lo más mínimo.





Hodei, Koen, yo y Hans


A las 8 de la mañana estábamos todos los extranjeros (doce en total). Una japonesa (muy graciosa y dormilona, se quedaba dormida en todas partes cubierta de una tela india), dos holandeses majísimos con los que estuvimos hablando todo el día, él se llama Koen. También había un padre y una hija de Suiza, Hans y Claudia, una pareja con muy buen rollo. Hans es un tio super tranquilo con una sonrisa de muy buena persona, ella también es muy sonriente. También había un padre y dos hijos españoles de Alicante, Vicente, Odey y Zaida así como las chicas de Donosti Idoia y Maite.
Nos subieron a la azotea del hotel a desayunar y allí empezaron las esperas, no salimos de allí hasta una hora y pico después.

De ahí nos llevaron a por el autobus que se encontraba al otro lado de la plaza del mercado, donde se encuentra la torre del reloj. Allí nos hicieron esperar otra hora y media con un sol de justicia. Nos separaron a hombres por un lado y mujeres por otro.

Los hombres íbamos en un autobus supuestamente con aire acondicionado, acondicionado a que abrieras la ventana. Las mujeres iban en un autobus destartalado.

Estacion de trenes de Myrta


Fuimos hasta la ciudad de Myrta a escasos kilómetros de Pushkar, nuestro siguiente destino.
Mirta es de dificil definición, bueno diremos que es un agujero de ciudad donde han hecho pruebas nucleares y luego lo han dejado todo tal cual llenándolo de niños. Es la ciudad del polvo y el calor.
Nada más llegar nos llevaron a un lunch con los mayores de la familia. La boda era musulmana y había mucha gente con barba y turbantes y gorros típicos del Rajhastán. El lunch fue suficiente, mucho dulce y algo de cordero que los vegetarianos no comimos. Por lo que dicen estaba muy picante.

A las mujeres en este lunch las metieron en una habitación muy pequeña que enseguida se llenó de chavalitos indios intentando ligar, haciendo fotos y grabando video como si nunca hubieran visto a una occidental. Uno de estos curiosos le robó las botas de monte a Idoia, una buena faena ya que aún les queda muchos meses de viaje.
Salimos de allí siempre dirijidos por cuatro escoltas que nos habían puesto. Estos escoltas se dedicaban a espantar a la multitud de niños que se arremolinaban a nuestro alrededor.


Llegamos caminando a un hotel de la ciudad de Mirta. Nos habían puesto una habitación para nosotros solos y que de esa manera nadie nos molestara. Se convirtió enuna especie de secuestro ya que salir de allí era una auténtica locura de niños que te agarraban y te pedían fotos todo el rato. Cuando digo que había niños estoy diciendo que en un rato te podías ver rodeado por más de 30 crios haciendo preguntas y pidiendo fotos que luego querían ver. Un poco agobiante.


Secuestro en una habitación
Estuvimos en esa habitación una hora y pico y de allí nos volvieron a mover a otro hotel que se encontraba al otro lado de la estación de trenes. Nos quisieron meter en otra habitación pero nos negamos y subimos a la azotea del hotel. A los pocos minutos el hotel estaba rodeado por cientos de niños que nos saludaban y gritaban. Las azoteas de los alrededores estaban llenas de grupos de niños que agitaban sus brazos y poco a poco se fueron acercando a una azotea cercana que quedaba por debajo de la nuestra.



Serían ciento y pico niños y todos gritaban y movían sus brazos. En esa terraza estuvimos unas dos horas y pico, tanto tiempo que hasta los niños que nunca se aburren se fueron por cansancio. Nos sentamos en el suelo de la terraza y vimos anochecer mientras los almuecines llamaban a la oración en las mezquitas, esta zona es muy musulmana.





Esperando en la terraza


Al rato nos llamaron para volver al anterior hotel y allí estuvimos hasta que sacaron al novio en brazos, lo montaron en una carroza tipo gitana y fuimos a modo pasacalles por el centro de la ciudad, montando un atasco monumental. Curiosamente con lo que les gusta pitar en este país no se oía ni un solo claxon. Un todo terreno intentando salvar la comitiva se aventuró a pasar por encima de la mediana y se hundió en un agujero.
No exagero si digo que en cuestión de 20 segundo la gente al unísono sacó el todoterreno a empujones.

Llegamos a un recinto enorme donde había muchos niños. Nos sentaron en uno de los laterales y nos dieron helado de melocotón y fresa que estaba muy bueno. Volvieron a aparecer los jóvenes, esta vez chavales que rondaban en su mayoría los 14. La mayoría unos cachondos que no te dejaban en paz como les dieras la mínima cancha.

Allí nos aparcaron durante una hora más. El novio sentado en una silla, con la cara cubierta de flores y rodeado de religiosos que movían cosas por todo el escenario. la verdad es que había tanto chaval a nuestro alrededor que no pudimos ver que era lo que estaban haciendo.


A todo esto hay que decir que sus mujeres estaban separadas por una lona al otro lado del recinto, los chicos no la llegamos a ver, las chicas cruzaron al otro lado y le pudieron hacer fotos.
Una vez realizada la ceremonia sin la novia presente llegaron los abrazos. Se le dan tres abrazos y se empieza con el primero por la derecha. Nos hicieron fotos con él en el escenario y nos bajamos habiendo cumplido.
Llegó la hora de la comida, había comida como para alimentar a toda India, algunos se pudieron hasta el culo. Estaba todo muy picante. Pasan del dulce al picante en cero coma.


Cuatro horas de espera en el bus
Una vez terminamos de comer nos llevaron de nuevo al autobús, serían las 10 de la noche. Todo esto siempre rodeados de una veintena de chavales que no paraban de pedir cosas e interrogarnos a todos.
Nos metieron en el autobús a las 10. Allí estuvimos esperando hasta las 2 y veinte de la mañana, hora a la que partimos otra vez para Jodhpur. Un auténtico infierno la espera.




El viaje fue de unas cuantas horas en condiciones parecidas al ganado vacuno por tierras españolas. Bueno, creo que las vacas en España van más cómodas. Llegamos a Jodhpur a las 5 de la mañana y de ahí al sobre. Los familiares de la boda estaban descargando un camión con todos los regalos recibidos. Ni nos molestamos en preguntar si necesitaban ayuda, teníamos tal cabreo que nos fuimos a dormir sin decir ni "mu".

En definitiva, hora y pico de espera por la mañana en el hotel, hora y pico de espera en el autobús para ir a Myrta, una hora y pico en el hotel primero de Myrta, un par de horas y pico de espera en la terraza del otro hotel, varias horas de espera en la ceremonia, y luego 4 horas esperando en el interior del autobús, a eso hay que añadirle las horas del viaje a esa ciudad, ida y vuelta.

Vamos, que si os invitan a una boda India decir simplemente que no, que tenéis que rascaros el ombligo mirando al techo y eso siempre es más divertido y gratificante.

Nunca más.

sábado, 12 de noviembre de 2011

UN DIA EN JODHPUR

Nos levantamos con intención de ver el barrio azul. Este es un barrio que se encuentra apartado ligeramente del resto de la ciudad. Por lo visto es uno de los primeros asentamientos fuera del fuerte. Es muy famoso por ser un barrio de artesanos. El problema es que resulta complicadillo llegar hasta él si no se sabe bien el camino.

En primer lugar nos dirijimos a la plaza del mercado, donde se encuentra la torre del reloj. Allí cogimos un tuc tuc tras regatear con un chavalito bastante majo. Pactamos 80 rupias por llegar al palacio rojo. Este palacio es la actual residencia del Maharajá. El palacio desde lejos es espectacular, de cerca pierde bastante, parece cartón piedra y para acceder a él hay que dar una serie de vueltas bastante estúpidas. Llegamos con el tuc tuc a las puertas del palacio, allí hay un hotel y unos metros (no más de 5) está la entrada al museo al que queríamos acceder. Para poder llegar a esa entrada en lugar de hacernos bajar del tuc tuc y hacer esos metros andando nos hicieron volver a coger el tuc tuc y rodear todo el recinto del palacio, en total 9 kilómetros, POR CINCO METROS!!!!!! nos quedamos alucinados. Encima el museo era un poco chunguillo, solo hay fotos del maharajá con muchas autoridades internacionales, una colección de relojes y su colección de cadillacs que son una pasada... pero punto pelota!!!. Vamos que si llegamos a saber el plan no vamos ni de casualidad.

Palacio de Mármol
Volvimos en otro tuc tuc que nos cobró 100 rupias precio fijo ya que o lo pillas o te dan por saco.
Llegamos otra vez a la torre del reloj y de ahí nos fuimos a comer. Quedamos con un zapatero callejero para las cinco. Nos arreglaría unas chanclas irreparables en España. A las cinco y media estábamos donde el zapatero. Antes de eso nos fuimos a un mausoleo construido en mármol, muy bonito pero otro saca rupias. Tenía unos jardines extensos y un estanque lleno de libélulas azules y peces negros.






Sunraj Mal, el zapatero
Volvimos andando tras dar un rodeo al Fuerte. Fuimos a comer y nos acercamos a donde habíamos quedado con el zapatero. Allí estaba, con la sonrisa en la cara nos pidió 50 rupias por el arreglo, 80 céntimos de euro, algo menos. Hicimos un pequeño regateo que nos resultó vergonzoso a los dos minutos ya que queríamos bajar el precio en 15 céntimos. Una cutrada, el hombre se rió pero aceptó el trato, al final le dimos lo que pidió al principio porque el trabajo que hizo fue espectacular. Metía la aguja con una facilidad increible. Le hicimos unas fotos y tras una breve entrevista indispensable en India nos fuimos de allí encantados y con la promesa de llevarle hoy otro zapato.




Un catalán, dos de Hernani y un Murciano
De allí fuimos a la plaza, nos sentamos y estuvimos hablando con una pareja de Hernani y un chaval de Murcia. Este último tocaba un instrumento llamado Bell. Lo hacía increiblemente bien. Por lo visto suele venir mucho por este pais.






Yoti y su amiguita
Sentados en un bar se acercaron dos niñas. Una de ellas empezó a hacer el gesto que hacen los niños de la calle, ese de llevarse las manos a la boca mientras tuercen el gesto en la cara. Se pasó así varios minutos. Nos pedía un lassi casi sin levantar la voz, para ella y para su amiguita más pequeña. No se parecían fisicamente pero parecían familia ya que la mayor cuidaba de la pequeña todo el rato y cuando pidió el lassi enseguida dijo que quería dos, otro para su amiga. Allí, sentadas a uestro lado se tomaron los dos lassi, sonriendo y cantando. Nos dijo que se llamaba Yoti, tenía unos ojos preciosos. Con el lassi en  la mano se levantaron a un gesto del dueño de la terraza. Allí nos quedamos viendo como desaparecía entre la mugre de la plaza, mirando hacia atrás y sonriendo. Al rato vino otra pidiendo un lassi, pero el cupo estaba cerrado por ese día y se fue con un bolígrafo para
la escuela.


Maite e Idoia
Por la noche nos vinimos al hotel a escribir un rato en la terraza y fue aquí donde nos encontramos con un par de chicas de San Sebastián. Habían ido conmigo al colegio, al cole Amara. Es increible puesto que hacía más de 20 años que no las veía. Una auténtica sorpresa que confirma que el mundo es un pañuelo.
Ellas son Maite e Idoia.




En el día de ayer se nos acercó el dueño del hotel y tras hablar un buen rato con él nos dijo que se casaba esta semana. Todo surgió cuando le pregunté el porqué de sus dedos pintados de rojo. Es una señal  de compromiso. Estába pletórico, con una ilusión en la cara increible. Nos invitó a su boda, a nosotros y al resto de personas que están ahora en el hotel, a todos los extrangeros. Nos dijo que para él sería un honor que estuviéramos presentes y que no es normal invitar a extrangeros a estas ceremonias. Él quería que estuviéramos presentes.


Fuerte de Jodhpur


Esta máñana nos ha dicho que habrá más de 3000 invitados. También me ha comentado que en India un hombre va a este tipo de ceremonias afeitado. Lo he pillado al segundo y le he dicho que a pesar de que llevo más e 10 años sin afeitarme lo haré por él, por la invitación a su boda. invitación que nos hace mucha ilusión.





Torre del Reloj
Mañana posiblemente no podamos colgar nada hasta la noche debido a este compromiso que tenemos. Aún no sabemos como iremos vestidos. Hay que ir muy elegantes y nosotros otra cosa no pero mierda en la ropa llevamos toda la del mundo. Menos mal que ayer llevamos la ropa a la lavandería. Un mérito increible quitar toda la mugre que llevaban las camisas. No creo haber llevado nada más cerdo en toda mi vida. La polución de la ciudad y el polvo se pega a la ropa y se te mete por los poros, en ocasiones es horrible pero a la vez muy divertido. Asi que esta tarde nos iremos de compras con las chicas de San Sebastian al market place del lugar, un sitio muy cuidado y a ver si encontramos algo con lo que salir del paso.
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